LA HISTORIA FUNDACIONAL

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Los Jesuitas en Toledo

En 1558 los jesuitas reciben el permiso del Arzobispo Carranza para establecerse en la ciudad imperial. Tras algunas residencias temporales, se trasladaron  finalmente a la plaza del Salvador donde situaron la casa profesa. En 1583 abrieron un colegio, el de San Eugenio, regentado por 17 religiosos, sacerdotes y hermanos coadjutores, en una casa alquilada en la calle hoy llamada San Miguel de los Ángeles.  Pronto, el local del colegio de San Eugenio resultó insuficiente.

 

La casa de San Ildefonso


La companía de Jesús decició comprar las casas pertenecientes a Don Juan Urtado de Mendoza Rojas y Guzmán en las que había quedado embutida la capilla construída en el lugar donde se encontraba la casa natal de San Ildefonso.

 
Don Pedro y doña Estefanía Manrique, dos hermanos piadosos

 Don Pedro y doña Estefanía Manrique, se ofrecieron como patronos con toda su herencia para socorrer las necesidades económicas de la obra.

escudo-01pngLos cuerpos de los hermanos Manrique descansan no obstante, sobre las puertas de las capillas que flanquean el altar mayor, donde fueron trasladados desde la capilla primitiva sobre la casa de San Ildefonso en la que fueron enterrados inicialmente. Sus escudos, con las armas de los Manrique y los Castilla, se colocaron en las pechinas de la cúpula.

CONSAGRACIÓN Y CULTO

La primera misa

En 1718 pudo abrirse al culto la nave principal con sus capillas gracias a un muro de ladrillo provisional que se levantó al final de la nave, a falta de culminar el crucero y cabecera. Detrás quedaba todavía en pie la primitiva capilla sobre la casa de san Ildefonso. El acontecimiento se celebró con cuatro días de fiestas y asistencia multitudinaria de fieles.

 
El final de la obra y el drama de la Expulsión

Finalmente, la obra fue culminada en 1765 bajo las órdenes del salmantino José Hernández Sierra, a quien debemos la obra del crucero, cúpula, capilla mayor, ochavo y sacristía. Dos años después los jesuitas son expulsados, por orden de Carlos III, de los territorios de la Monarquía (España y las Indias) y sus bienes incautados. La biblioteca pasará a la arzobispal y por un tiempo los locales del Colegio de San Eugenio serán ocupados por la Universidad de Toledo. Hacia 1820 se destinó en parte a casas de alquiler por cuenta del Santo Oficio y en parte a oficinas del Corregidor y de la Policía. A partir de 1836, se decicaron exclusivamente a dependencias estatales, llegando a dar nombre a la calle correspondiente: de las Oficinas. Finalmente ha pasado a ser sede de la Delegación de Hacienda en Toledo.

 
Regreso y presencia en el siglo XX

El regreso de los jesuitas a Toledo se realizó en 1903 con el Beato Cardenal Sancha, que les permitió recuperar la iglesia de San Ildefonso y abrir una residencia en el lugar en que han estado hasta el año 2011. En la actualidad, la Iglesia de San Ildefonso ha sido erigida como Santuario Diocesano de los Sagrados Corazones.

 

Resumen de la página toledomonumental.com

Santuario Diocesano de los Sagrados Corazones